Cuando un diente no se puede salvar, la extracción puede ser la mejor solución para su salud oral y su comodidad.
Daño dental que no puede ser restaurado.
Infección que ha llegado a la raíz o al hueso circundante.
Puede ser necesario extraer un diente para crear espacio para la alineación.
Las muelas del juicio impactadas o dolorosas pueden causar molestias y problemas.
Dientes fracturados por debajo de las encías o más allá de la reparación.
Evaluamos su diente y tomamos radiografías para crear un plan de tratamiento personalizado.
Nos aseguramos de que esté completamente cómodo con anestesia local.
El diente se extrae de forma suave y cuidadosa con técnicas avanzadas.
Proporcionamos instrucciones de cuidado posterior para una recuperación rápida y cómoda.
Discutiremos las opciones para reemplazar su diente y restaurar su sonrisa.
Nuestro equipo hace de su comodidad una prioridad antes, durante y después de su extracción.